Nos gusta sufrir...
Y con los ojos llorosos insistía en que no me recuerdes que no debo pensar en eso,
Si te das cuenta siempre, de lo que causa esta pena que se abre en heridas nuevas- viejas constantemente,
No me mires, ni me digas que es suficiente,
No me impidas llorar y abrazarte por que no lo merezco, lo necesito.
No me odies por haberme equivocado, y tropezado y caído siempre sobre la misma tierra.
Ya sabía que no quería ver la realidad… me vende los ojos para no sufrir… un rato mas de esperanzas, un rato mas de ilusiones…
No me culpes!… si yo busco, como vos, ser amada y no lo encuentro …ni bajo sus falsas muestras de caballerosidad, ni sobre el orgullo que exige respeto y en frente a el no importa… no importa nada.
Por que siento… encontré sentimientos, sin saber que existían, así… tales como estos… tan intensos que prefiero las heridas… por un momento de creer que soy amada, respetada… mentiras…
Pero ahora debo ver sin otra opción que mi realidad es esta… me dejé mentir, y quise creer. Me dejé usar, sabiéndome usada. Me dejé enamorar de lo que pretendiste ser y no existe.
Y ahora no me arrepiento… tan necia…
No me arrepiento pero duele… por que no hacían falta las mentiras, si ambos buscábamos lo mismo y terminamos enredados entre palabras ajenas y dolor e incertidumbre… habernos ahorrado el llanto, el tiempo pensando en lo que hoy duele… habría sido…
… al final de todo, vano…



